Gigantes Pequeños

pygmées 1Son pequeños hombrecitos los pigmeos.  El término “pigmeo” se refiere a una serie de grupos humanos que viven en las selvas ecuatoriales y que se caracterizan por su baja estatura que nunca supera el metro y medio. Se encuentran a través de toda Africa Central y parte de Asia.

Los pigmeos, recorren vagabundeando de un sitio a otro, un extenso territorio en el que los árboles son tan numerosos como las olas del mar.  Viven pacíficamente en pequeños claros de la selva donde en un espacio de pocos metros cuadrados, cinco o seis casitas comparten todo. Son estructuras armadas con una treintena de varas gruesas como un dedo, entrelazadas con algunas lianas, anudadas en el extremo a la tierra, formando el conjunto una cúpula semiesférica. Una serie de tejas hechas de hojas secas y anchas protegen los sueños sencillos de la gente mas simple de este mundo.  Una entrada sin puerta, una única pared sin ventanas, el suelo de tierra, sin sillas ni mesas.

El espacio es lo suficientemente amplio como para colocar un anca de mono, un cuarto de antílope, algunas mandiocas y un puñado de hojas trituradas y sazonadas con el “Pili-Pili” una salsa de guindillas.  Los pigmeos son simpáticos, astutos, elegantes hombrecitos que miran con desconfianza el mundo exterior. Siempre afectuosos, danzan y caminan en una aceleración continua, aunque trabajan con una lentitud programada, sabiendo que la vida es otra cosa.

Tienen respeto por los muertos, y para no molestar sus sueños, cuando la muerte llega abandonan el poblado y se establecen en otro lugar para no molestar el descanso eterno del que se fue.  Si están de fiesta se disfrazan y se pintan con mucho arte, con dibujos de color negro ya que para ellos el negro es el símbolo de la alegría y de la vida.

Su dios no está en el cielo. Dicen que eso es imposible porque no podría verlos debido a las copas de los árboles. Su dios gira en los troncos, en las ciénagas, arroyos y ríos, entre las raíces y las flores. Su dios es el que dirige la flecha para que su alimento llegue, es el que espanta a los antílopes para que caigan en las trampas preparadas, su dios es la naturaleza misma.

Fuman un alucinógeno llamado “Bangi” que no es otra cosa que marihuana y padecen “frambuesas” que es una enfermedad parecida a la sífilis pero no venérea. Los pigmeos aman la libertad y colocan en primer plano el no poseer nada. En solo dos horas pueden construir su casa, siempre hechas por las esposas que, por ser mujer, son  mas prolijas. Los pigmeos tienen la selva como hogar y como templo al cielo que los cobija. Como altar, el tizón siempre encendido, como amigo inseparable el arco y la flecha, como amuleto un huesito o un trozo de madera.

Y para compartir con quienes pueden visitarlos tienen algo de mayor precio: la simplicidad de la vida.

 

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