En 1817, la Sociedad Filarmónica de Londres, le encargó a Beethoven la creación de una sinfonía. Lejos estaba el genial músico de saber que eso iba a estar directamente ligado a un invento que la empresa Philips desarrollaría más de un siglo y medio después.
Lo cierto del asunto es que el sordo maravilloso se puso a trabajar en 1818 y la pudo concluir, no sin antes pasar por una serie de incontables problemas, más de seis años mas tarde. Se trata de la Novena Sinfonía que fue estrenada en Viena con la presencia del músico que no se hacía ver desde hacía mas de doce años y que marcó la última actuación de Beethoven ante su público.
Luego de este estreno se recluyó en su casa y ya no se lo volvió a ver. Para ese entonces, contaba con 54 años y estaba aquejado, además de su histórica sordera, por una serie de varias enfermedades que lo llevaron a la muerte, apenas dos años después. La Novena Sinfonia está considerada como una de las obras mas trascendentales y populares de la música clásica. Su último movimiento es un canto a la libertad, con un final coral muy impresionante para la época en que fue escrito y que convierte a esta pieza en una verdadera obra de arte.
Muchos años después, la empresa Philips, junto con la Sony, desarrollaron un sistema digital para almacenar información de audio, imágenes, video o simplemente textos de todo tipo. Lo bautizaron con el nombre de Compact Disc y fue presentado en sociedad en el año 1979, pero comenzó a comercializarse recién en 1982. Los compact disc están hechos de policarbonato de un milímetro de espesor, al que se le adiciona una capa reflectante de aluminio que le da mayor durabilidad y sobre la que actúa un laser que lee la información. Sobre eso va una capa de laca.

Las medidas del disco fueron pensadas por los diseñadores, basados en distintas necesidades. Por ejemplo la perforación central es del mismo tamaño que una moneda del florín holandés de diez centavos, ya que eso se discutió durante un almuerzo en el que ocasionalmente, había varias monedas sobre la mesa. En cambio, el diámetro total de los CDs es de 12 centimetros, porque la Sony opinaba que esa medida, por ser compacta, era ideal para poder guardarlos en los bolsillos de las camisas de los hombres, donde todo cabe y todo sirve.
Y llegados a este punto, cayó Ludwing van Beethoven en las medidas de la Philips y de la Sony. Los CDs nacieron con una duración de grabación inicial de 72 minutos…al solo efecto de que en ellos pudiera grabarse completa la genial creación de la Novena Sinfonia.
De esta manera la colosal pieza de Beethoven formó parte de la historia de un avance tecnológico de audio que revolucionó la década del 80, aunque la verdad histórica dice que… las primeras grabaciones musicales en CDs son, irónicamente, obras de Richard Strauss y Frederic Chopin.
Asi de absurda es la historia, asi de simple y así de real.

