El Espía Travesti

El 5 de octubre de 1728, en Bourgogne, Francia nace un bebé al que lo bautizan con un extraña mezcla de nombres: Carlos Genoveva Luisa Augusto Andrea Timoteo de Eón de Beaumont. Rara conjunción masculina y femenina para el nombre de un niño: tres de varón y tres de mujer.

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CarlosGenoveva estudia en el colegio Mazarino en París y obtiene su diploma a los veinte años. Fiel a la tradición familiar, (su padre era jurista), sigue los estudios de derecho que lo convierten en un joven abogado del foro.

Además es un entusiasta del deporte: aprende con talento el arte de la esgrima y se convierte en un perfecto caballero. Su temperamento sorprende un poco: no se le conoce novia o amante, ni participa de las acostumbradas diversiones de la época, entre los jóvenes de su edad. Sin embargo, nadie se cuestiona nada: para todos, Carlos Genoveva de Eón es un hombre hecho y derecho.
En 1755, el príncipe de Conti, que coordina los asuntos secretos del rey encarga al caballero De Eón una delicada misión en Rusia. Debe contactarse con la zarina Isabel, sin que nadie se entere, y ganar su confianza, ya que las relaciones diplomáticas entre Francia y Rusia están en un punto muy bajo, y Luis XV decidió revertir esta situación. Carlos Genoveva es un joven muy agradable, carismático y amable, de rasgos finos y delicados. Para su misión Conti decide disfrazarlo de mujer y lo hace portar documentos falsos a nombre de Lía de Beaumont, una joven que se encamina hacia San Petersburgo.

 Carlos Genoveva lleva a cabo su misión de una manera sorprendente, ya que la bella Lía de Beaumont se hace tan amiga de la zarina hasta el punto de convertirse en su compañía favorita.

A su retorno a Paris, surgen las preguntas. Carlos Genoveva es una niña demasiado perfecta para ser sólo un travesti, se murmura. ¿Cómo un hombre disfrazado habría podido engañar a una mujer tan fácilmente cuando tuvo que pasar tanto tiempo con ella, incluso en la intimidad y teniendo largas charlas con la zarina?.  En ese momento se descubre que el caballero es lampiño y que parece tener una figura que le favorece. ¿No será en realidad una mujer?

La carrera del caballero De Eón prosigue con éxito: vuelve a Rusia y lleva a cabo varias misiones de espionaje en Europa para Luis XV, vestido tanto de hombre como de mujer. Se convierte en capitán de la Legión de Honor y recibe la Cruz de San Luis por su bravura en el combate. Los rumores cesan, sólo un hombre puede dirigir así a las tropas al combate, se piensa.  En 1762, Carlos Genoveva es enviado como secretario de la embajada a Londres, y es allí donde este personaje extraño y llamativo desconcierta: sin que las intrigas políticas lo exijan, aparece vestido de hombre o de mujer. Sin darle explicaciones a nadie, a veces aparece como mujer y otras veces como hombre. Incluso su tono de voz varía de un momento a otro. Un día de una manera, otro día de otra. Un escándalo para la época.

Los londinenses están sorprendidos por este francés. Entusiastas de los juegos de azar, los ingleses levantan todo tipo de apuestas. Durante casi dos décadas numerosos jugadores apostaron enormes sumas de dinero sobre el sexo de Carlos Genoveva. En 1771, su monto total alcanza la increíble suma de ¡300.000 libras esterlinas!.

El caballero-dama está exasperado, pero se abstiene de dar cualquier precisión y de desmentir lo que sea. Carlos Genoveva de Eón es un misterio y las apuestan no se pagan porque nadie tienen precisiones. Presionado para aclarar su situación por medio de un enviado del rey que no es otro que el dramaturgo Beaumarchais, Carlos Genoveva firma una declaración en la que revela finalmente su sexo. Era el año 1774. Apoyado por las constataciones de varios médicos, declara… ser mujer. Se pagan las apuestas. Muchos apostadores quedan en la miseria y otros se hacen millonarios.

El rey obliga entonces al antiguo caballero a no disfrazarse nunca más de hombre y a conservar su estatuto femenino hasta su muerte. El destino de Carlos Genoveva está sellado: en lo sucesivo se llamará mademoiselle De Eón.

Pero surge un gran problema: Carlos Genoveva no logra acostumbrarse a su condición femenina. Su sexo la aleja del ejército, de los negocios, de la diplomacia, de sus amigos varones y hasta de la política que tanto ama. La inacción le pesa. Luis XV ha muerto y Luis XVI está en el trono.

Carlos Genoveva ve ahí la oportunidad de cambiar su situación nuevamente. En 1777, viaja a Versalles y aparece en la corte con su uniforme de capitana de la Legión de Honor. Le suplica a Luis XVI que le den la libertad de volver a usar su personalidad masculina. En vano. El rey y sus ministros son inflexibles; el caballero ha abandonado definitivamente el escenario; seguirá siendo mademoiselle de Eón, mal que le pese a sus atributos masculinos.

Carlos Genoveva vuelve a Londres y poco a poco se acostumbra a su condición de mujer.  Durante más de treinta años, lleva la vida de una lady respetable, que envejece. La Revolución Francesa y la ejecución del rey no cambian sus costumbres: está resignada. La anciana dama muere en Londres, el 21 de mayo de 1810, a la edad de ochenta años.

Algunos médicos y quince testigos examinan su cuerpo y surge la verdadera e inexplicable respuesta: ¡¡ es hombre!! y sin ningún tipo de malformación genética que llevara a cualquier tipo de equivocación.

Las apuestas ya se habían pagado y habían pasado muchos años como para que el escándalo se convierta en una estafa millonaria, pero inmediatamente surgieron preguntas que no tienen respuestas:

¿Por qué un hombre talentoso, activo y dinámico como Carlos Genoveva de Eón aceptó entonces vivir cerca de cuarenta años haciéndose pasar por mujer?... ¿Cómo es posible que en 1774 los médicos hayan declarado que el personaje era una dama?... ¿Qué imperiosa razón de Estado obligó a Luis XVI a negarle absolutamente al caballero el retorno a la vida normal?.  Finalmente, ¿por qué luego de la desaparición de ambos monarcas a los cuales sobrevivió, De Eón no retomó su verdadera personalidad? .

Carlos Genoveva Luisa Augusto Andrea Timoteo, capitana de la Legión de Honor, espía del rey y hombre talentoso, sigue siendo un enigma, aún habiendo pasado casi 300 años.

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