
El 12 de diciembre de 1901, un día como hoy de hace 112 años, el italiano Guillermo Marconi transmitió la letra S en clave Morse desde Cornualles a Terranova.
Mientras esto ocurría, un genial inventor, un soñador idealista como pocos, llamado Nikola Tesla, trabajaba en una aplicación mucho más ambiciosa de la telegrafía inalámbrica.
Su sistema de «difusión mundial”, no se limitaría a enviar mensajes en el básico idioma de la clave Morse. Tesla pretendía enlazar todos los sistemas telefónicos y telegráficos del mundo y difundir las cotizaciones de las bolsas de valores y los informes meteorológicos por todo el planeta. Con su notable y adelantada comprensión del potencial de las ondas de radio, anticipó el uso de la radio no solo como entretenimiento sino también como servicio y predijo maravillas futuristas como la televisión, el correo electrónico y la transmisión por fax de imágenes fotográficas a través del aire.
La emisora de Tesla se coordinaría desde una torre que se estaba construyendo en la costa de Long Island entre 1901 y 1903, con el apoyo financiero de Pierpont Morgan. La estructura tenía 57 metros de altura, coronada con un ancho domo de cobre que le daba el aspecto de un hongo gigantesco. Pero de pronto el dinero se acabó y la torre quedó como desolado monumento a la genialidad de Nikola Tesla, un inventor increíble que nunca especuló económicamente, sino que su sueño solo era en beneficio de la humanidad al menor costo posible. La torre fue derribada durante la Primera Guerra Mundial.

En 1943, al concluir un litigio sobre patentes, la Suprema Corte de los Estados Unidos, dictaminó que Tesla había descrito con lujo de detalles desde 1883, los principios que permitieron a Marconi hacer su transmisión en diciembre de 1901. Este reconocimiento oficial llegó tarde, ya que el genial Nikola había fallecido unos meses antes. Sin embargo, y como muestra de su bondad y su tranquilidad espiritual como inventor y como idealista, vale recordarlo con esta anécdota:
Cuando escuchó la noticia del triunfo de Marconi, en 1901, Tesla se encontraba en su estudio junto a un amigo que indignado le comentó lo del italiano. Tesla no se inmutó y restándole importancia comentó: “Está bien…Marconi es un buen tipo. Déjenle hacer porque está empleando 17 de mis patentes…”.
Sin dudas, Nikola Tesla, el croata humilde, fue, es y seguirá siendo el mayor inventor de todos los tiempos.
