La Duda de Glozel


glozel_fouillesEl 1 de marzo de 1924, el joven agricultor Emile Fradin notó que la punta del arado con el que estaba trabajando sus tierras, se trabó. Esto sucedía en Glozel, en Allier, Francia.

Con algo de trabajo destrabó la herramienta y encontró que había chocado con diversos objetos de alfarería. Siguió buscando y halló cacharros, huesos, herramientas de piedra y varias tablas de arcilla con extrañas inscripciones.

Intrigado se lo mostró a su amigo Clément,un apasionado anticuario quien convocó a Antonin Morlet, médico y arqueólogo aficionado quien dio su veredicto: eran objetos del paleolítico y databan de por lo menos 12.000 años atrás.

Se desató entonces una gran controversia con los especialistas en prehistoria que aseguraban que todo se trataba de un fraude.

Si la región de Glozel es un auténtico emplazamiento prehistórico, entonces la escritura había nacido en Europa y no en Oriente y eso era difícil de aceptar. La ciencia no se ponía de acuerdo y la polémica se perdió entre las montañas de asuntos sin clasificar, hasta que en la década de los 60 se reabrió el expediente y se utilizaron los modernos métodos de datación, como el carbono 14 y le termoluminiscencia, por ejemplo.

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Los resultados fueron aberrantes y se determinó que las tablillas no tenían más de 2000 años y eran galorromanas, pero algunos de los huesos hallados aquí mismo superaban los 15.000 años de antigüedad.  Por eso, el misterio creció. ¿Qué hacían juntos, estos elementos de épocas tan diferentes?. Y peor aún. Los guijarros ostentaban grabados que parecían ser del paleolítico, pero eso no podía ser más antiguo que las inscripciones que aparecían en las tablillas, que solo tenían 20 siglos…En síntesis, todo era un enorme rompecabezas.

Los que estaban en contra no tenían dudas y esto no era más que un rejunte de objetos heterogéneos que había sido recolectado por alguien reuniendo objetos antiguos auténticos y grabando en ellos algunos signos de cosecha propia. Todo falso.

Pero eso no alcanzó para desanimar a los que afirmaban que todo era real y auténtico. Con ánimo de ponerle fin al debate, el Ministerio de Cultura Francés mandó a hacer nuevas excavaciones en 1983 con el ánimo de revalorizar la prehistoria nacional. Pese a esto, han pasado más de treinta años y los resultados nunca han sido publicados, razón por lo cual las dudas siguen intactas. ¿Los objetos descubiertos son vestigios de una civilización desaparecida o sencillamente son burdas falsificaciones?. Aún no lo sabe nadie.
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