Claudio Cesar Augusto Germánico nació bajo el nombre de Lucio Dominicio Ahenobardo en el año 37 en la ciudad de Antium, en Italia. Fue más conocido como el Emperador Nerón.
Aunque tal vez no haya sido ni tan loco ni tan cruel como la mayoría de sus antecesores, hubo muchas causas que llegaron a identificarlo como uno de los hombres más famosos y denigrados de la Historia.
Posiblemente haya ayudado a esta etiqueta de cruel, el hecho de que durante su reinado, hayan muerto decapitados los apóstoles Pedro y Pablo dos de los principales representantes de la religión que había nacido unos pocos años antes en la región de Palestina: el cristianismo. El fin trágico de estos amigos de Jesús, ayudó mucho a que Nerón sea considerado por la historiografía cristiana, como el iniciador de la persecución a los primeros seguidores de Cristo y de este modo se ennegreció la verdad sobre uno de los emperadores romanos más populares. La multiplicación de los fieles pudo haber agrandado el mote de asesino despiadado, aunque en realidad muchos de los emperadores anteriores fueron peor.
Obviamente Nerón no era un nene de pecho. Se le adjudican tres intentos de envenenamiento hacia su madre Agripina, hecho que logró finalmente por mano de un centurión. Se dice que su esposa Popea, en todos sus viajes se hacía acompañar por un rebaño de trescientas burras que eran ordeñadas diariamente al solo efecto de poder llenar su bañera y sumergirse en la leche que la mantenía joven y sin arrugas. Se dice también que Nerón fue el inventor del helado, ya que obligaba a sus mejores corredores a ir hacia la montaña para que le trajeran hielo de las zonas de montaña y mezclarlo luego con pulpas y jugos de frutas.
Más allá de estas curiosidades, durante su gobierno, que fue de aproximadamente 14 años, aumentó el capital cultural del Imperio, mandó construir muchos teatros y estimuló las pruebas atléticas. Centró la mayor parte de su reinado en la diplomacia y el comercio y aunque la historia lo ha etiquetado como muy cruel, los relatos de la época lo muestran como muy popular entre su gente. Separar la realidad de la ficción ha sido desde entonces, muy difícil. Cuando ardió Roma por un incendio, algunos historiadores contemporáneos de él, dicen que Nerón tocaba la lira y cantaba mirando el desastre. Otros opinan que eso es mentira y que estaba en su pueblo natal, desde el que viajó prestamente para ponerse al mando del rescate, entregando su propio tesoro para dar ayuda material.
Tras la catástrofe abrió su palacio para albergar a las personas que habían perdido sus viviendas y destinó un fondo para pagar alimentos. Tiempo después, Nerón se suicida y lo hizo ordenándole a su secretario que lo apuñalara.

