En febrero de 2008 fue inaugurada en Singapur, la mayor rueda mirador del mundo. Con una altura de 165 metros, puede verse desde ella, no solo toda la bahía de Singapur, sino que en días claros pueden apreciarse también los países vecinos, como Malasia e Indonesia.
La Singapore Flyer es una gigantesca rueda que cuenta con 28 cápsulas del tamaño de una combi con capacidad para 28 pasajeros.
Esta maravilla de la tecnología superó por cinco metros a la Estrella de Nanchang, situada en China, la cual tiene 60 cabinas con capacidad para solo siete personas.
Pero tal vez la más conocida y famosa del mundo siga siendo El Ojo de Londres, una noria (la tercera del mundo en tamaño) emplazada en pleno centro de la capital inglesa sobre el río Tamesis, entre los puentes de Wensminster y Hungerford, frente a la sede del Parlamento.
Justo del otro lado del río, a escasos 350 metros, lo observa receloso el Big Ben, una de las construcciones más populares hasta la inauguración de la rueda en el año 2000.
Esta rueda inglesa que tiene una altura de 135 metros, domina toda la ciudad y se ha convertido en uno de los íconos londinenses, junto con la Torre de Londres, el reloj y el famoso puente. Se la conoce también con el nombre de La Rueda del Milenio, pesa más de dos mil toneladas y posee un total de 32 cabinas vidriadas y climatizadas, de 8 metros de largo por cuatro de ancho, que representan los 32 distritos de Londres, con capacidad para 25 personas cada una, lo que hace que cada viaje pueda ser disfrutado simultáneamente por 800 personas.



La estructura gira constantemente a velocidad muy lenta, apenas 15 metros por minuto, con el objetivo de que los pasajeros puedan subirse sin que se detenga y disfrutar de un viaje inolvidable, prácticamente sin percibir movimiento alguno. Las cabinas están sujetas a la estructura principal por medio de anillos y tiene un sistema de estabilización que las mantiene permanentemente niveladas.
El Ojo de Londres es de las tres ruedas, la que ofrece las mejores vistas, ya que se pueden ver desde sus alturas, todo el Londres histórico, como por ejemplo el Palacio de Westminster ubicado a solo 420 metros o la Abadía a poco más de 700 metros, aunque en días claros la vista se pierde en un horizonte lejano, viéndose los campos aledaños a la capital donde por ejemplo, está el Castillo de Windsor, a más de 40 kilómetros del centro londinense.
La atracción fue financiada por la compañía aérea British Airways, con un costo de 75 millones de libras.
Para su construcción, fue instalada una grúa flotante en varias plataformas, la cual levantó la gigantesca rueda en varias fases. Sigue siendo la estructura más pesada izada hasta la fecha y a simple vista se asemeja a una rueda de bicicleta, ya que su circunferencia externa se une al centro por medio de rayos.
Si bien el Ojo de Londres es un orgullo inglés, para su construcción han cooperados varios países. Las cabinas son francesas, los paneles de cristal son italianos, el mecanismo central es de República Checa, los cojinetes de Alemania y las patas en forma de A, que soportan toda la estructura se fabricaron en Holanda.
Visitar Londres, obliga a dar un paseo de media hora y ver la ciudad desde lo alto, a bordo de esta maravilla de la tecnología.





