{"id":2158,"date":"2018-03-06T04:07:38","date_gmt":"2018-03-06T04:07:38","guid":{"rendered":"http:\/\/ojoscuriosos.com\/?p=2158"},"modified":"2018-03-06T04:07:38","modified_gmt":"2018-03-06T04:07:38","slug":"viajero-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/viajero-del-tiempo\/","title":{"rendered":"Viajero del Tiempo"},"content":{"rendered":"<h2><span style=\"color: #993300;\"><strong>\u00a0<a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/rudolf-copia.png\"><span style=\"color: #993300;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2164\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/rudolf-copia.png\" alt=\"rudolf-copia\" width=\"599\" height=\"260\" \/><\/span><\/a>Corr\u00eda el a\u00f1o 1950.<\/strong> Una calurosa noche de junio en<strong> Nueva York<\/strong>, es aprovechada por mucha gente para caminar por la zona del <strong>Times Square<\/strong> y divertirse con las atracciones de la gran ciudad<\/span>.<\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo parec\u00eda suceder con normalidad, hasta que un hecho ins\u00f3lito rompe aquel clima de esparcimiento.<\/p>\n<p>Un extra\u00f1o hombre sale de entre la multitud y camina con la mirada perdida, totalmente aturdido, sin notar el peligro de cruzar las grandes avenidas con un tr\u00e1nsito pesado. Y sucede lo que pocos imaginaban segundos antes.\u00a0 El caballero es atropellado violentamente por un auto, cae pesadamente sobre el pavimento y fallece en forma instant\u00e1nea. Se produce un griter\u00edo, escenas de asombro y gente que corre. Llegan los param\u00e9dicos y luego la polic\u00eda. Tratan de identificar a aquel desconocido que pareciera disfrazado para un baile de antig\u00fcedades. Labran un acta, llaman al forense, informan a la prensa.<\/p>\n<p>El accidentado lleva puesto un saco largo de gruesa tela, muy inapropiado para los d\u00edas del calor neoyorquino, un chaleco impecable, sombrero de ala ancha y gruesos zapatos con hebillas, muy similares a los que se usaban cien a\u00f1os atr\u00e1s. Parec\u00eda un suicida exc\u00e9ntrico.\u00a0 Las autoridades revisan sus bolsillos y encuentran una carta fechada en <strong>1876<\/strong>, algunos billetes, varias monedas que ya est\u00e1n fuera de circulaci\u00f3n y una tarjeta con su nombre: se llamaba <strong>Rudolf Fenz.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aaaaas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2163\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aaaaas-300x235.jpg\" alt=\"aaaaas\" width=\"300\" height=\"235\" \/><\/a><\/p>\n<p>Inmediatamente se trat\u00f3 de localizar a sus familiares, pero no exist\u00eda ese apellido en Nueva York. Nadie viv\u00eda con ese nombre, no consiguen ni direcci\u00f3n ni tel\u00e9fono, ni registro alguno que diera con el muerto en todo el pa\u00eds. Se dirigen a inmigraci\u00f3n, llaman a embajadas y consulados pero el hombre no aparece.<\/p>\n<p>No se logr\u00f3 absolutamente nada, hasta que casi por casualidad el detective<strong> Hubert Rhin<\/strong>, logr\u00f3 ubicar un hom\u00f3nimo en una vieja gu\u00eda telef\u00f3nica de 1939. Los investigadores llamaron y fueron atendidos por la<strong> viuda<\/strong> de un tal <strong><em>Rudolf \u00a0Fenz juniors<\/em><\/strong>, que no era otro que el hijo del hombre atropellado. <strong>Y en este punto se agrand\u00f3 el misterio<\/strong>. La mujer relat\u00f3 que su suegro hab\u00eda desaparecido sin dejar rastros una noche de 1876, cuando sali\u00f3 a caminar mientras fumaba un cigarro tal como siempre acostumbraba. <strong>Literalmente se desvaneci\u00f3 en el aire y jam\u00e1s se lo volvi\u00f3 a ver\u2026 <\/strong>A esta altura de los acontecimientos, la polic\u00eda y los investigadores dieron de bruces con un asunto demasiado misterioso.<\/p>\n<p>Estos datos fueron investigados en publicaciones de la \u00e9poca y se logr\u00f3 ubicar una vieja fotograf\u00eda de 1876 donde se ve\u00eda a un hombre id\u00e9ntico al atropellado en Nueva York. Misma cara, mismo cuerpo e id\u00e9ntica vestimenta. A partir de all\u00ed comenz\u00f3<strong> la leyenda de Rudolf Fenz, el viajero del tiempo<\/strong> que salt\u00f3 m\u00e1s de setenta a\u00f1os hacia el futuro y muri\u00f3 tr\u00e1gicamente, desorientado y aturdido en una avenida neoyorquina.<\/p>\n<p><strong>La historia se convirti\u00f3 en un cl\u00e1sico de los relatos de \u201ccrononautas\u201d<\/strong>, pero no pas\u00f3 de ser&#8230; un maravilloso cuento nacido de la imaginaci\u00f3n de un autor de ficci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aaaaa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2161\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aaaaa-294x300.jpg\" alt=\"aaaaa\" width=\"294\" height=\"300\" \/><\/a> <a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aaaa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2160\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aaaa-300x300.jpg\" alt=\"aaaa\" width=\"300\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\">El escritor Chris Aubeck dedic\u00f3 meses a la investigaci\u00f3n de este caso, hasta que finalmente logr\u00f3 desentra\u00f1ar la novela. La versi\u00f3n, donde se ligaba el viaje en el tiempo con la presencia de extraterrestres, fue publicada en varios libros a partir de 1960, los cuales se apoyaban unos a otros, citando fuentes que muchas veces se repet\u00edan llegando incluso a ser repetidos por autores serios y bien intencionados. Hasta que se lleg\u00f3 a conseguir la versi\u00f3n original, que no hab\u00eda sido otra que una nota escrita por un tal\u00a0<strong>Ralph Holland<\/strong> en una revista llamada<strong> Collier\u00b4s,<\/strong> donde en la d\u00e9cada del 50 relataba este suceso. Este hombre nacido en 1899, periodista y escritor de ciencia ficci\u00f3n, hab\u00eda publicado varios cuentos en su propia revista <strong>Science Fiction Review,<\/strong> basando su relato del viajero del tiempo en otro cuento del autor <strong>Jack Finney<\/strong>, que lo hab\u00eda publicado en 1951.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\">De all\u00ed a hacerse popular y ser repetido hasta el hartazgo en varios pa\u00edses, incluso con detalles incre\u00edbles y a veces cambiando levemente los apellidos, no pas\u00f3 mucho. <\/span><\/p>\n<h3><span style=\"color: #3366ff;\">Tanto se repiti\u00f3 que termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en una realidad jam\u00e1s probada, pero\u2026<strong>lo cierto del caso es que el hombre que viaj\u00f3 en el tiempo, jam\u00e1s\u00a0existi\u00f3.<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2162\" aria-describedby=\"caption-attachment-2162\" style=\"width: 120px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aaaaaa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2162\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/aaaaaa.jpg\" alt=\"Jack Finney\" width=\"120\" height=\"151\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2162\" class=\"wp-caption-text\">Jack Finney<\/figcaption><\/figure>\n<p><a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/los-ladrones-de-cuerpos-j-finney.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2165\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/los-ladrones-de-cuerpos-j-finney-203x300.jpg\" alt=\"los-ladrones-de-cuerpos-j-finney\" width=\"203\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<form id=\"vozme_form_693fc0a5f0cac6f2f0eb53dc797e71c2\" method=\"post\" name=\"vozme_form_693fc0a5f0cac6f2f0eb53dc797e71c2\" target=\"693fc0a5f0cac6f2f0eb53dc797e71c2\" action=\"http:\/\/vozme.com\/text2voice.php\"><input name=\"text\" type=\"hidden\" value=\"Viajero del Tiempo. \u00a0Corr\u00eda el a\u00f1o 1950. Una calurosa noche de junio en Nueva York, es aprovechada por mucha gente para caminar por la zona del Times Square y divertirse con las atracciones de la gran ciudad.\n&nbsp;\nTodo parec\u00eda suceder con normalidad, hasta que un hecho ins\u00f3lito rompe aquel clima de esparcimiento.\nUn extra\u00f1o hombre sale de entre la multitud y camina con la mirada perdida, totalmente aturdido, sin notar el peligro de cruzar las grandes avenidas con un tr\u00e1nsito pesado. Y sucede lo que pocos imaginaban segundos antes.\u00a0 El caballero es atropellado violentamente por un auto, cae pesadamente sobre el pavimento y fallece en forma instant\u00e1nea. Se produce un griter\u00edo, escenas de asombro y gente que corre. Llegan los param\u00e9dicos y luego la polic\u00eda. Tratan de identificar a aquel desconocido que pareciera disfrazado para un baile de antig\u00fcedades. Labran un acta, llaman al forense, informan a la prensa.\nEl accidentado lleva puesto un saco largo de gruesa tela, muy inapropiado para los d\u00edas del calor neoyorquino, un chaleco impecable, sombrero de ala ancha y gruesos zapatos con hebillas, muy similares a los que se usaban cien a\u00f1os atr\u00e1s. Parec\u00eda un suicida exc\u00e9ntrico.\u00a0 Las autoridades revisan sus bolsillos y encuentran una carta fechada en 1876, algunos billetes, varias monedas que ya est\u00e1n fuera de circulaci\u00f3n y una tarjeta con su nombre: se llamaba Rudolf Fenz.\n\nInmediatamente se trat\u00f3 de localizar a sus familiares, pero no exist\u00eda ese apellido en Nueva York. Nadie viv\u00eda con ese nombre, no consiguen ni direcci\u00f3n ni tel\u00e9fono, ni registro alguno que diera con el muerto en todo el pa\u00eds. Se dirigen a inmigraci\u00f3n, llaman a embajadas y consulados pero el hombre no aparece.\nNo se logr\u00f3 absolutamente nada, hasta que casi por casualidad el detective Hubert Rhin, logr\u00f3 ubicar un hom\u00f3nimo en una vieja gu\u00eda telef\u00f3nica de 1939. Los investigadores llamaron y fueron atendidos por la viuda de un tal Rudolf \u00a0Fenz juniors, que no era otro que el hijo del hombre atropellado. Y en este punto se agrand\u00f3 el misterio. La mujer relat\u00f3 que su suegro hab\u00eda desaparecido sin dejar rastros una noche de 1876, cuando sali\u00f3 a caminar mientras fumaba un cigarro tal como siempre acostumbraba. Literalmente se desvaneci\u00f3 en el aire y jam\u00e1s se lo volvi\u00f3 a ver\u2026 A esta altura de los acontecimientos, la polic\u00eda y los investigadores dieron de bruces con un asunto demasiado misterioso.\nEstos datos fueron investigados en publicaciones de la \u00e9poca y se logr\u00f3 ubicar una vieja fotograf\u00eda de 1876 donde se ve\u00eda a un hombre id\u00e9ntico al atropellado en Nueva York. Misma cara, mismo cuerpo e id\u00e9ntica vestimenta. A partir de all\u00ed comenz\u00f3 la leyenda de Rudolf Fenz, el viajero del tiempo que salt\u00f3 m\u00e1s de setenta a\u00f1os hacia el futuro y muri\u00f3 tr\u00e1gicamente, desorientado y aturdido en una avenida neoyorquina.\nLa historia se convirti\u00f3 en un cl\u00e1sico de los relatos de \u201ccrononautas\u201d, pero no pas\u00f3 de ser&#8230; un maravilloso cuento nacido de la imaginaci\u00f3n de un autor de ficci\u00f3n.\n \nEl escritor Chris Aubeck dedic\u00f3 meses a la investigaci\u00f3n de este caso, hasta que finalmente logr\u00f3 desentra\u00f1ar la novela. La versi\u00f3n, donde se ligaba el viaje en el tiempo con la presencia de extraterrestres, fue publicada en varios libros a partir de 1960, los cuales se apoyaban unos a otros, citando fuentes que muchas veces se repet\u00edan llegando incluso a ser repetidos por autores serios y bien intencionados. Hasta que se lleg\u00f3 a conseguir la versi\u00f3n original, que no hab\u00eda sido otra que una nota escrita por un tal\u00a0Ralph Holland en una revista llamada Collier\u00b4s, donde en la d\u00e9cada del 50 relataba este suceso. Este hombre nacido en 1899, periodista y escritor de ciencia ficci\u00f3n, hab\u00eda publicado varios cuentos en su propia revista Science Fiction Review, basando su relato del viajero del tiempo en otro cuento del autor Jack Finney, que lo hab\u00eda publicado en 1951.\nDe all\u00ed a hacerse popular y ser repetido hasta el hartazgo en varios pa\u00edses, incluso con detalles incre\u00edbles y a veces cambiando levemente los apellidos, no pas\u00f3 mucho. \nTanto se repiti\u00f3 que termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en una realidad jam\u00e1s probada, pero\u2026lo cierto del caso es que el hombre que viaj\u00f3 en el tiempo, jam\u00e1s\u00a0existi\u00f3.\n&nbsp;\n[caption id=&quot;attachment_2162&quot; align=&quot;alignleft&quot; width=&quot;120&quot;] Jack Finney[\/caption]\n\n&nbsp;\n\" \/><input name=\"lang\" type=\"hidden\" value=\"es\" \/><input name=\"gn\" type=\"hidden\" value=\"ml\" \/><input type=\"hidden\" id=\"interface\" name=\"interface\" value=\"full\" \/>\n\t\t\t<div style=\"text-align:left;\">\n\t\t\t\n\t\t\t\t<input style=\"float:left;\" type=\"image\" width=\"40\" height=\"40\" src=\"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/wp-content\/plugins\/vozme\/img\/megaphone40x40w.gif\" alt=\"Escucha este post\" onclick=\"window.open('', '693fc0a5f0cac6f2f0eb53dc797e71c2', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');\">\n\t\t\t\t<div style=\"margin-left:48px; text-align:left;\"><a style=\"font-size:12px;\" href=\"javascript:void(0);\" onclick=\"window.open('', '693fc0a5f0cac6f2f0eb53dc797e71c2', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_693fc0a5f0cac6f2f0eb53dc797e71c2').submit();\">Escucha<br\/>este post<\/a><\/div>\n\t\t\t<\/div><\/form>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Corr\u00eda el a\u00f1o 1950. 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