{"id":3611,"date":"2019-06-15T00:00:43","date_gmt":"2019-06-15T00:00:43","guid":{"rendered":"http:\/\/ojoscuriosos.com\/?p=3611"},"modified":"2019-06-15T00:00:43","modified_gmt":"2019-06-15T00:00:43","slug":"fiebreoro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/fiebreoro\/","title":{"rendered":"La Fiebre del Oro"},"content":{"rendered":"<h2><a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/fiebre_del_oro_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3612\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/fiebre_del_oro_1.jpg\" alt=\"fiebre_del_oro_1\" width=\"390\" height=\"400\"><\/a><span style=\"color: #ff9900;\">Una ma\u00f1ana de <strong>enero de 1848<\/strong>, el capataz <strong>James Marshall<\/strong> que trabajaba para el empresario<strong> John Sutter<\/strong>, not\u00f3 que algo brillaba en el lecho del canal, en el afluente sur del <strong>Rio Americano<\/strong>, en el centro mismo de <strong>California<\/strong>. Eso era territorio de uno de los aserraderos de Sutter.<\/span><\/h2>\n<p>Sumergi\u00f3 la mano en las aguas heladas y sac\u00f3 una roca amarilla del tama\u00f1o de un poroto. Reuni\u00f3 varios fragmentos m\u00e1s y los examin\u00f3 incr\u00e9dulo porque desde hac\u00eda un tiempo ven\u00eda sospechando que en las faldas de esas sierras podr\u00eda haber oro.<\/p>\n<p>Pero <em>\u00bfSer\u00eda realmente oro o ser\u00eda pirita de hierro, lo que se conoce como \u201cel oro de los tontos\u201d?<\/em>. Golpe\u00f3 la peque\u00f1a piedra contra otra roca y se dio cuenta que era algo blanda. Ten\u00eda que ser oro porque la pirita es fr\u00e1gil y se hubiese quebrado. Su coraz\u00f3n empez\u00f3 a palpitar de otra manera. Coloc\u00f3 los dos o tres guijarros de oro en su sombrero y corri\u00f3 hacia donde estaban sus compa\u00f1eros para mostrarles el hallazgo. A los gritos les comunic\u00f3 que estaba casi seguro que hab\u00eda encontrado una mina de oro!.<\/p>\n<p>Los hombres, muy excitados corrieron al canal y sacaron muchos m\u00e1s guijarros dorados durante los siguientes tres d\u00edas. Cuando acumularon unos 100 gramos Marshall se lo notific\u00f3 a su patr\u00f3n. Sutter le pidi\u00f3 una balanza a un boticario amigo y a puertas cerradas, ambos hombres probaron los trozos dorados, calculando su peso con respecto a la pirita. <strong>Sin duda era oro puro.<\/strong><\/p>\n<p>Sutter les pidi\u00f3 a sus hombres que conservaran el secreto. Pero pese a las promesas, para mediados de abril se inici\u00f3 un largo \u00e9xodo de buscadores de oro en el rancho de Sutter. Unas pocas semanas despu\u00e9s la noticia del oro hab\u00eda cruzado continentes y oc\u00e9anos.<a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/images-9.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3617\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/images-9.jpg\" alt=\"images (9)\" width=\"277\" height=\"182\"><\/a> <a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/images-8.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3616\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/images-8.jpg\" alt=\"images (8)\" width=\"239\" height=\"188\"><\/a><br \/>\nA fines de <strong>1848<\/strong>, m\u00e1s de seis mil hombres trabajaban en las excavaciones por los principales r\u00edos de la zona y por los arroyos que cruzaban las sierras hacia el Pac\u00edfico. Al a\u00f1o siguiente se inici\u00f3 finalmente la <strong>Fiebre del oro<\/strong>, tambi\u00e9n notoria por la llegada de los <strong><em>Forty Niners<\/em><\/strong>, as\u00ed llamados por haber llegado en 1849 a buscar el dorado mineral. A fines de ese a\u00f1o, m\u00e1s de 90.000 hombres hab\u00edan llegado a California so\u00f1ando llenar sus alforjas.<\/p>\n<p>Todo esto dur\u00f3 poco m\u00e1s de dos a\u00f1os y al terminar 1851 ya se habia agotado el oro m\u00e1s accesible. Fue entonces cuando la explotaci\u00f3n requiri\u00f3 especialistas y mucho capital en maquinarias. Para octubre eran 57.000 los hombres que trabajaban en los arroyos dorados y d\u00eda a d\u00eda iban en disminuci\u00f3n. Muy poco tiempo despu\u00e9s, ya casi nadie cabalgaba por los rios de California.<a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/images-7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3615\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/images-7.jpg\" alt=\"images (7)\" width=\"268\" height=\"188\"><\/a> <a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/images-6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3614\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/images-6.jpg\" alt=\"images (6)\" width=\"249\" height=\"203\"><\/a> <a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/gaia25203_01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-3613\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/gaia25203_01.jpg\" alt=\"gaia25203_01\" width=\"354\" height=\"264\"><\/a><\/p>\n<p>As\u00ed fue la historia del oro. Ef\u00edmera y pasional. Pese a eso, muchos de esos hombres, a\u00fan con sus pocas pepitas, desarrollaron un modo de vida memorable. Otros fueron pr\u00e1cticamente esclavos de sus patrones y las quejas eran cosa normal. Hasta que el sue\u00f1o acab\u00f3 y uno a uno fueron regresando a sus hogares, la mayor\u00eda con sus sue\u00f1os hecho a\u00f1icos y sus alforjas vac\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<form id=\"vozme_form_01ee0e9e97c54f73954e85fa84142ad4\" method=\"post\" name=\"vozme_form_01ee0e9e97c54f73954e85fa84142ad4\" target=\"01ee0e9e97c54f73954e85fa84142ad4\" action=\"http:\/\/vozme.com\/text2voice.php\"><input name=\"text\" type=\"hidden\" value=\"La Fiebre del Oro. Una ma\u00f1ana de enero de 1848, el capataz James Marshall que trabajaba para el empresario John Sutter, not\u00f3 que algo brillaba en el lecho del canal, en el afluente sur del Rio Americano, en el centro mismo de California. Eso era territorio de uno de los aserraderos de Sutter.\nSumergi\u00f3 la mano en las aguas heladas y sac\u00f3 una roca amarilla del tama\u00f1o de un poroto. Reuni\u00f3 varios fragmentos m\u00e1s y los examin\u00f3 incr\u00e9dulo porque desde hac\u00eda un tiempo ven\u00eda sospechando que en las faldas de esas sierras podr\u00eda haber oro.\nPero \u00bfSer\u00eda realmente oro o ser\u00eda pirita de hierro, lo que se conoce como \u201cel oro de los tontos\u201d?. Golpe\u00f3 la peque\u00f1a piedra contra otra roca y se dio cuenta que era algo blanda. Ten\u00eda que ser oro porque la pirita es fr\u00e1gil y se hubiese quebrado. Su coraz\u00f3n empez\u00f3 a palpitar de otra manera. Coloc\u00f3 los dos o tres guijarros de oro en su sombrero y corri\u00f3 hacia donde estaban sus compa\u00f1eros para mostrarles el hallazgo. A los gritos les comunic\u00f3 que estaba casi seguro que hab\u00eda encontrado una mina de oro!.\nLos hombres, muy excitados corrieron al canal y sacaron muchos m\u00e1s guijarros dorados durante los siguientes tres d\u00edas. Cuando acumularon unos 100 gramos Marshall se lo notific\u00f3 a su patr\u00f3n. Sutter le pidi\u00f3 una balanza a un boticario amigo y a puertas cerradas, ambos hombres probaron los trozos dorados, calculando su peso con respecto a la pirita. Sin duda era oro puro.\nSutter les pidi\u00f3 a sus hombres que conservaran el secreto. Pero pese a las promesas, para mediados de abril se inici\u00f3 un largo \u00e9xodo de buscadores de oro en el rancho de Sutter. Unas pocas semanas despu\u00e9s la noticia del oro hab\u00eda cruzado continentes y oc\u00e9anos. \nA fines de 1848, m\u00e1s de seis mil hombres trabajaban en las excavaciones por los principales r\u00edos de la zona y por los arroyos que cruzaban las sierras hacia el Pac\u00edfico. Al a\u00f1o siguiente se inici\u00f3 finalmente la Fiebre del oro, tambi\u00e9n notoria por la llegada de los Forty Niners, as\u00ed llamados por haber llegado en 1849 a buscar el dorado mineral. A fines de ese a\u00f1o, m\u00e1s de 90.000 hombres hab\u00edan llegado a California so\u00f1ando llenar sus alforjas.\nTodo esto dur\u00f3 poco m\u00e1s de dos a\u00f1os y al terminar 1851 ya se habia agotado el oro m\u00e1s accesible. Fue entonces cuando la explotaci\u00f3n requiri\u00f3 especialistas y mucho capital en maquinarias. Para octubre eran 57.000 los hombres que trabajaban en los arroyos dorados y d\u00eda a d\u00eda iban en disminuci\u00f3n. Muy poco tiempo despu\u00e9s, ya casi nadie cabalgaba por los rios de California.  \nAs\u00ed fue la historia del oro. Ef\u00edmera y pasional. Pese a eso, muchos de esos hombres, a\u00fan con sus pocas pepitas, desarrollaron un modo de vida memorable. Otros fueron pr\u00e1cticamente esclavos de sus patrones y las quejas eran cosa normal. Hasta que el sue\u00f1o acab\u00f3 y uno a uno fueron regresando a sus hogares, la mayor\u00eda con sus sue\u00f1os hecho a\u00f1icos y sus alforjas vac\u00edas.\n&nbsp;\n\" \/><input name=\"lang\" type=\"hidden\" value=\"es\" \/><input name=\"gn\" type=\"hidden\" value=\"ml\" \/><input type=\"hidden\" id=\"interface\" name=\"interface\" value=\"full\" \/>\n\t\t\t<div style=\"text-align:left;\">\n\t\t\t\n\t\t\t\t<input style=\"float:left;\" type=\"image\" width=\"40\" height=\"40\" src=\"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/wp-content\/plugins\/vozme\/img\/megaphone40x40w.gif\" alt=\"Escucha este post\" onclick=\"window.open('', '01ee0e9e97c54f73954e85fa84142ad4', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');\">\n\t\t\t\t<div style=\"margin-left:48px; text-align:left;\"><a style=\"font-size:12px;\" href=\"javascript:void(0);\" onclick=\"window.open('', '01ee0e9e97c54f73954e85fa84142ad4', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_01ee0e9e97c54f73954e85fa84142ad4').submit();\">Escucha<br\/>este post<\/a><\/div>\n\t\t\t<\/div><\/form>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una ma\u00f1ana de enero de 1848, el capataz James Marshall que trabajaba para el empresario John Sutter, not\u00f3 que algo brillaba en el lecho del canal, en el afluente sur del Rio Americano, en el centro mismo de California. 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