{"id":4250,"date":"2017-02-02T00:16:36","date_gmt":"2017-02-02T00:16:36","guid":{"rendered":"http:\/\/ojoscuriosos.com\/?p=4250"},"modified":"2017-02-02T00:16:36","modified_gmt":"2017-02-02T00:16:36","slug":"el-ultimo-dia-del-primer-milenio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/el-ultimo-dia-del-primer-milenio\/","title":{"rendered":"El Fin del Mundo del 999"},"content":{"rendered":"<h2><a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/4Jinetes.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4251\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/4Jinetes.jpg\" alt=\"4Jinetes\" width=\"600\" height=\"449\" \/><\/a><span style=\"color: #ff6600;\">La noche del <strong>31 de diciembre del a\u00f1o 999<\/strong> no fue una noche m\u00e1s. Fue una noche donde el miedo y el terror por el fin del primer milenio se hizo presente en la mayor\u00eda de los habitantes de aquel mundo, a\u00fan muy atrasado y con poca informaci\u00f3n. <\/span><\/h2>\n<p>El historiador <strong>Frederick Martens<\/strong> describe c\u00f3mo fue aquella jornada en su obra<strong> \u201cLa Historia de la Vida Humana\u201d<\/strong>. Y dice:<\/p>\n<figure id=\"attachment_4255\" aria-describedby=\"caption-attachment-4255\" style=\"width: 250px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/SILVESTRE-II-ESTATUA.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4255\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/SILVESTRE-II-ESTATUA.jpg\" alt=\"Papa Silvestre II\" width=\"250\" height=\"308\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4255\" class=\"wp-caption-text\">Papa Silvestre II<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong><em>\u00bb \u00a0Bas\u00edlica de San Pedro, en Roma, el 31 de diciembre de 999. Son las doce de la noche.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El Papa Silvestre II se dirigi\u00f3 hacia el altar mayor. La Iglesia estaba repleta y todos se hab\u00edan arrodillado. El silencio era tan grande que se o\u00eda el roce de las mangas blancas del papa al moverse en torno al altar. Y hubo todav\u00eda otro ruido. Era un sonido que parec\u00eda medir los \u00faltimos minutos de los mil a\u00f1os de existencia de la Tierra desde la venida de Cristo. Resonaba en los o\u00eddos de los all\u00ed presentes como el latido en los o\u00eddos de quien tiene fiebre, con un ritmo sonoro, regular, incesante. La puerta de la sacrist\u00eda estaba abierta y lo que o\u00edan los asistentes era el tictac uniforme e ininterrumpido del gran reloj que colgaba adentro, con un latido por cada segundo que pasaba.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El papa era un hombre de f\u00e9rreo poder de voluntad, tranquilo y concentrado. Posiblemente hab\u00eda dejado adrede la puerta abierta de la sacrist\u00eda para lograr el mayor efecto en ese momento. No le temblaban las manos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Se hab\u00eda dicho la misa de medianoche y rein\u00f3 un silencio mortal. El papa Silvestre no dijo una palabra. Parec\u00eda sumergido en la oraci\u00f3n con las manos elevadas al cielo. El reloj segu\u00eda su tictac. Como ni\u00f1os con miedo a la oscuridad, los que estaban en la iglesia yac\u00edan con el rostro en el suelo y no se atrev\u00edan a levantar la mirada. Un sudor de miedo cubr\u00eda muchas frentes heladas y las rodillas perdieron toda sensibilidad.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Entonces el reloj ces\u00f3 en su tictac. Entre los asistentes empez\u00f3 a formarse en muchas gargantas un grito de terror. Y muertos de miedo, varios cuerpos cayeron pesadamente en el fr\u00edo suelo de piedra.\u00a0 Y el reloj empez\u00f3 a dar las campanadas. Una, dos, tres, cuatro\u2026dio doce\u2026<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>La duod\u00e9cima campanada reson\u00f3 extingui\u00e9ndose en ecos\u2026\u00a1y sigui\u00f3 reinando un silencio de muerte!<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Entonces el papa Silvestre se volvi\u00f3 en torno y con la orgullosa sonrisa de un vencedor, extendi\u00f3 las manos en bendici\u00f3n sobre las cabezas de los que llenaban la iglesia. Y en ese momento todas las campanas de las torres empezaron un jubiloso repique, y desde la galer\u00eda del \u00f3rgano empez\u00f3 a sonar un coro de gozozas voces, j\u00f3venes y mayores, un poco\u00a0 inseguras al principio, pero haci\u00e9nose mas firmes y claras por momentos. Cantaban el Te Deum.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Todos los presentes unieron sus voces a las del coro. Pero pas\u00f3 algun tiempo antes que las espaldas en espasmo se recuperaran del terrible espect\u00e1culo ofrecido por los que hab\u00edan temblado de miedo. Terminado de cantar el Te Deum, hombres y mujeres cayeron unos en brazos del otros, riendo y llorando e intercambi\u00e1ndose el beso de la paz. \u00a1 As\u00ed termin\u00f3 el a\u00f1o mil del nacimiento de Jes\u00fas! \u00ab<a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/FrescSnIsidor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-4254\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/FrescSnIsidor.jpg\" alt=\"FrescSnIsidor\" width=\"600\" height=\"404\" \/><\/a> <a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/FrescSaintSav.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-4253\" src=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/FrescSaintSav.jpg\" alt=\"FrescSaintSav\" width=\"600\" height=\"407\" \/><\/a><\/em><\/strong><\/p>\n<p>Historiadores de aquella \u00e9poca mostraban el a\u00f1o 999 como un a\u00f1o de locura general, de p\u00e1nico y de fatalidades inminentes. Tan grande fue el fervor apocaliptico que seg\u00fan reza la leyenda, en el tramo de la medianoche del \u00faltimo d\u00eda de diciembre, toda la poblaci\u00f3n de Islandia se convirti\u00f3 en masa al cristianismo.<\/p>\n<p>Otro historiador, como Chalres Strozier, dice que <em><strong>\u201chay pruebas de que\u00a0 los monjes dejaron de copiar la Biblia, es decir, dejaron de realizar las actividades fundamentales que definen la vida mon\u00e1stica\u201d.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Obvio que lleg\u00f3 el final de la medianoche y no pas\u00f3 nada. <strong>El ser humano es un c\u00famulo de sorpresas y un manojo de absurdos nervios ante lo desconocido.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #ff0000;\"><strong><a href=\"http:\/\/ojoscuriosos.com\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/4Jinetes.jpg\"><br \/>\n<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<form id=\"vozme_form_0c7181b6112f7dc7398055e7ebcfbcb3\" method=\"post\" name=\"vozme_form_0c7181b6112f7dc7398055e7ebcfbcb3\" target=\"0c7181b6112f7dc7398055e7ebcfbcb3\" action=\"http:\/\/vozme.com\/text2voice.php\"><input name=\"text\" type=\"hidden\" value=\"El Fin del Mundo del 999. 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Era un sonido que parec\u00eda medir los \u00faltimos minutos de los mil a\u00f1os de existencia de la Tierra desde la venida de Cristo. Resonaba en los o\u00eddos de los all\u00ed presentes como el latido en los o\u00eddos de quien tiene fiebre, con un ritmo sonoro, regular, incesante. La puerta de la sacrist\u00eda estaba abierta y lo que o\u00edan los asistentes era el tictac uniforme e ininterrumpido del gran reloj que colgaba adentro, con un latido por cada segundo que pasaba.\nEl papa era un hombre de f\u00e9rreo poder de voluntad, tranquilo y concentrado. Posiblemente hab\u00eda dejado adrede la puerta abierta de la sacrist\u00eda para lograr el mayor efecto en ese momento. No le temblaban las manos.\nSe hab\u00eda dicho la misa de medianoche y rein\u00f3 un silencio mortal. El papa Silvestre no dijo una palabra. Parec\u00eda sumergido en la oraci\u00f3n con las manos elevadas al cielo. El reloj segu\u00eda su tictac. Como ni\u00f1os con miedo a la oscuridad, los que estaban en la iglesia yac\u00edan con el rostro en el suelo y no se atrev\u00edan a levantar la mirada. Un sudor de miedo cubr\u00eda muchas frentes heladas y las rodillas perdieron toda sensibilidad.\nEntonces el reloj ces\u00f3 en su tictac. Entre los asistentes empez\u00f3 a formarse en muchas gargantas un grito de terror. Y muertos de miedo, varios cuerpos cayeron pesadamente en el fr\u00edo suelo de piedra.\u00a0 Y el reloj empez\u00f3 a dar las campanadas. Una, dos, tres, cuatro\u2026dio doce\u2026\nLa duod\u00e9cima campanada reson\u00f3 extingui\u00e9ndose en ecos\u2026\u00a1y sigui\u00f3 reinando un silencio de muerte!\nEntonces el papa Silvestre se volvi\u00f3 en torno y con la orgullosa sonrisa de un vencedor, extendi\u00f3 las manos en bendici\u00f3n sobre las cabezas de los que llenaban la iglesia. Y en ese momento todas las campanas de las torres empezaron un jubiloso repique, y desde la galer\u00eda del \u00f3rgano empez\u00f3 a sonar un coro de gozozas voces, j\u00f3venes y mayores, un poco\u00a0 inseguras al principio, pero haci\u00e9nose mas firmes y claras por momentos. Cantaban el Te Deum.\nTodos los presentes unieron sus voces a las del coro. Pero pas\u00f3 algun tiempo antes que las espaldas en espasmo se recuperaran del terrible espect\u00e1culo ofrecido por los que hab\u00edan temblado de miedo. Terminado de cantar el Te Deum, hombres y mujeres cayeron unos en brazos del otros, riendo y llorando e intercambi\u00e1ndose el beso de la paz. \u00a1 As\u00ed termin\u00f3 el a\u00f1o mil del nacimiento de Jes\u00fas! \u00ab \nHistoriadores de aquella \u00e9poca mostraban el a\u00f1o 999 como un a\u00f1o de locura general, de p\u00e1nico y de fatalidades inminentes. Tan grande fue el fervor apocaliptico que seg\u00fan reza la leyenda, en el tramo de la medianoche del \u00faltimo d\u00eda de diciembre, toda la poblaci\u00f3n de Islandia se convirti\u00f3 en masa al cristianismo.\nOtro historiador, como Chalres Strozier, dice que \u201chay pruebas de que\u00a0 los monjes dejaron de copiar la Biblia, es decir, dejaron de realizar las actividades fundamentales que definen la vida mon\u00e1stica\u201d.\nObvio que lleg\u00f3 el final de la medianoche y no pas\u00f3 nada. 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