{"id":5268,"date":"2017-07-20T00:28:15","date_gmt":"2017-07-20T00:28:15","guid":{"rendered":"http:\/\/ojoscuriosos.com\/?p=5268"},"modified":"2017-07-20T00:28:15","modified_gmt":"2017-07-20T00:28:15","slug":"la-muerte-de-un-loco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/la-muerte-de-un-loco\/","title":{"rendered":"La Muerte de un Loco"},"content":{"rendered":"<h2><span style=\"color: #003300;\">En el verano europeo de<strong> 1865<\/strong>, un manicomio ve llegar a un hombre enfermo y desolado. Su historia comienza varios a\u00f1os antes y el destino, que a veces es cruel, le jug\u00f3 malas pasadas.<\/span><a href=\"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/descarga-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-5269\" src=\"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/descarga-1.jpg\" alt=\"descarga (1)\" width=\"190\" height=\"266\" \/><\/a><\/h2>\n<p>A mediados del Siglo XIX, toda mujer que ingresara a un hospital de Europa para dar a luz, ten\u00eda una posibilidad del 25 % de morir en el intento. Eso era a causa de la<strong> fiebre puerperal.<\/strong><\/p>\n<p>Un h\u00fangaro llamado<strong> Ignaz Semmelweis<\/strong> ten\u00eda la obsesi\u00f3n de erradicar el mal. Finalmente, en\u00a0 una cl\u00ednica obst\u00e9trica de Viena, donde empez\u00f3 a trabajar en 1844, hizo un descubrimiento que le cost\u00f3 la vida. En este hospital, al igual que en el resto europeo, la fiebre puerperal hac\u00eda estragos. Esta surge cuando una infecci\u00f3n bacteriana ataca el canal de parto, muy vulnerable despu\u00e9s de un nacimiento.<\/p>\n<p>El h\u00fangaro advirti\u00f3 que la mortal enfermedad era m\u00e1s frecuente en una secci\u00f3n de la cl\u00ednica dedicada a la docencia. Hasta all\u00ed llegaban los estudiantes para ayudar el parto, viniendo directamente desde la morgue o desde las camillas de las fallecidas. Dedujo que, de alg\u00fan modo los estudiantes tra\u00edan algo del cuerpo de las mujeres reci\u00e9n muertas y lo llevaban al de las parturientas. Su intuici\u00f3n y la constante observaci\u00f3n le dec\u00edan que no estaba equivocado. Eso era lo que causaba la fiebre.<a href=\"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/descarga.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-5270\" src=\"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/descarga.jpg\" alt=\"descarga\" width=\"179\" height=\"134\" \/><\/a><\/p>\n<p>Su soluci\u00f3n fue tan sencilla como asombrosa. Orden\u00f3 a los estudiantes lavarse las manos y brazos con un potente desinfectante de cloruro de sal diluido. Esto disminuy\u00f3 los decesos de uno en cinco a uno en cien. Un \u00e9xito inimaginable, r\u00e1pido, econ\u00f3mico y seguro..<\/p>\n<p>Sin embargo, como suele suceder casi siempre, sus superiores no entendieron la idea, ya que a\u00fan ni siquiera se sospechaba la existencia de las bacterias, descubiertas a\u00f1os despu\u00e9s.\u00a0 Se aferraron a la creencia de que la baja era a causa del cambio de clima, casualidades o mejor salud en las reci\u00e9n llegadas. Para ellos, la enfermedad era inevitable y sospecharon que\u00a0 las opiniones de Semmelweis estaban politizadas por sus opiniones liberales. Una y otra vez rechazaron su trabajo y lo ridiculizaron hasta elhartazgo. En 1850, frustrado y con enormes desilusiones, Semmelweis regres\u00f3 a su Hungr\u00eda natal.<\/p>\n<p>Aunque su pa\u00eds le brind\u00f3 respaldo, la medicina europea sigui\u00f3 burl\u00e1ndose y estando en su contra una y otra vez.\u00a0 Nadie cre\u00eda que la fiebre era causada por algo que no se ve\u00eda. Semmelweis pas\u00f3 otros quince a\u00f1os combatiendo al gremio m\u00e9dico hasta que su \u00e1nimo se quebrant\u00f3 definitivamente.\u00a0<strong><em> En julio de 1865, ingres\u00f3 desquiciado en un hospital para enfermos psiqui\u00e1tricos y al cabo de un mes muri\u00f3 enfermo y totalmente desequilibrado.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Semmelweis estuvo realmente a la vanguardia del pensamiento m\u00e9dico de su \u00e9poca. M\u00e1s o menos para la \u00e9poca de su muerte, <strong>Joseph Lister<\/strong> establec\u00eda en Inglaterra los principios de la cirug\u00eda antis\u00e9ptica y <strong>Luis Pasteur<\/strong> descubr\u00eda en Francia las bacterias.\u00a0 Si el buen h\u00fangaro hubiera vivido unos pocos a\u00f1os m\u00e1s, habr\u00eda recibido puros aplausos y ser\u00eda reconocido como un genio, pero lamentablemente vivi\u00f3 adelantado y hoy casi nadie lo recuerda y muy pocos lo oyeron nombrar siquiera.<\/p>\n<p>Pero su vida tuvo una \u00faltima paradoja. Antes de ingresar al manicomio, hab\u00eda estudiado y disecado el cuerpo de una mujer fallecida por fiebre puerperal.<\/p>\n<h4><span style=\"color: #003300;\">En ese \u00faltimo intento, ya loco, se lastim\u00f3 una mano, la herida se infect\u00f3 y Semmelweis muri\u00f3, por cosas del destino, <em>de la misma enfermedad por cuya erradicaci\u00f3n tanto hab\u00eda hecho<\/em>.\u00a0<strong> Iron\u00edas de la vida<\/strong>.<\/span><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<form id=\"vozme_form_90b03755f3c4ada610a0f21da586012b\" method=\"post\" name=\"vozme_form_90b03755f3c4ada610a0f21da586012b\" target=\"90b03755f3c4ada610a0f21da586012b\" action=\"http:\/\/vozme.com\/text2voice.php\"><input name=\"text\" type=\"hidden\" value=\"La Muerte de un Loco. En el verano europeo de 1865, un manicomio ve llegar a un hombre enfermo y desolado. Su historia comienza varios a\u00f1os antes y el destino, que a veces es cruel, le jug\u00f3 malas pasadas.\nA mediados del Siglo XIX, toda mujer que ingresara a un hospital de Europa para dar a luz, ten\u00eda una posibilidad del 25 % de morir en el intento. Eso era a causa de la fiebre puerperal.\nUn h\u00fangaro llamado Ignaz Semmelweis ten\u00eda la obsesi\u00f3n de erradicar el mal. Finalmente, en\u00a0 una cl\u00ednica obst\u00e9trica de Viena, donde empez\u00f3 a trabajar en 1844, hizo un descubrimiento que le cost\u00f3 la vida. En este hospital, al igual que en el resto europeo, la fiebre puerperal hac\u00eda estragos. Esta surge cuando una infecci\u00f3n bacteriana ataca el canal de parto, muy vulnerable despu\u00e9s de un nacimiento.\nEl h\u00fangaro advirti\u00f3 que la mortal enfermedad era m\u00e1s frecuente en una secci\u00f3n de la cl\u00ednica dedicada a la docencia. Hasta all\u00ed llegaban los estudiantes para ayudar el parto, viniendo directamente desde la morgue o desde las camillas de las fallecidas. Dedujo que, de alg\u00fan modo los estudiantes tra\u00edan algo del cuerpo de las mujeres reci\u00e9n muertas y lo llevaban al de las parturientas. Su intuici\u00f3n y la constante observaci\u00f3n le dec\u00edan que no estaba equivocado. Eso era lo que causaba la fiebre.\nSu soluci\u00f3n fue tan sencilla como asombrosa. Orden\u00f3 a los estudiantes lavarse las manos y brazos con un potente desinfectante de cloruro de sal diluido. Esto disminuy\u00f3 los decesos de uno en cinco a uno en cien. Un \u00e9xito inimaginable, r\u00e1pido, econ\u00f3mico y seguro..\nSin embargo, como suele suceder casi siempre, sus superiores no entendieron la idea, ya que a\u00fan ni siquiera se sospechaba la existencia de las bacterias, descubiertas a\u00f1os despu\u00e9s.\u00a0 Se aferraron a la creencia de que la baja era a causa del cambio de clima, casualidades o mejor salud en las reci\u00e9n llegadas. Para ellos, la enfermedad era inevitable y sospecharon que\u00a0 las opiniones de Semmelweis estaban politizadas por sus opiniones liberales. Una y otra vez rechazaron su trabajo y lo ridiculizaron hasta elhartazgo. En 1850, frustrado y con enormes desilusiones, Semmelweis regres\u00f3 a su Hungr\u00eda natal.\nAunque su pa\u00eds le brind\u00f3 respaldo, la medicina europea sigui\u00f3 burl\u00e1ndose y estando en su contra una y otra vez.\u00a0 Nadie cre\u00eda que la fiebre era causada por algo que no se ve\u00eda. Semmelweis pas\u00f3 otros quince a\u00f1os combatiendo al gremio m\u00e9dico hasta que su \u00e1nimo se quebrant\u00f3 definitivamente.\u00a0 En julio de 1865, ingres\u00f3 desquiciado en un hospital para enfermos psiqui\u00e1tricos y al cabo de un mes muri\u00f3 enfermo y totalmente desequilibrado.\nSemmelweis estuvo realmente a la vanguardia del pensamiento m\u00e9dico de su \u00e9poca. M\u00e1s o menos para la \u00e9poca de su muerte, Joseph Lister establec\u00eda en Inglaterra los principios de la cirug\u00eda antis\u00e9ptica y Luis Pasteur descubr\u00eda en Francia las bacterias.\u00a0 Si el buen h\u00fangaro hubiera vivido unos pocos a\u00f1os m\u00e1s, habr\u00eda recibido puros aplausos y ser\u00eda reconocido como un genio, pero lamentablemente vivi\u00f3 adelantado y hoy casi nadie lo recuerda y muy pocos lo oyeron nombrar siquiera.\nPero su vida tuvo una \u00faltima paradoja. Antes de ingresar al manicomio, hab\u00eda estudiado y disecado el cuerpo de una mujer fallecida por fiebre puerperal.\nEn ese \u00faltimo intento, ya loco, se lastim\u00f3 una mano, la herida se infect\u00f3 y Semmelweis muri\u00f3, por cosas del destino, de la misma enfermedad por cuya erradicaci\u00f3n tanto hab\u00eda hecho.\u00a0 Iron\u00edas de la vida.\n&nbsp;\n\" \/><input name=\"lang\" type=\"hidden\" value=\"es\" \/><input name=\"gn\" type=\"hidden\" value=\"ml\" \/><input type=\"hidden\" id=\"interface\" name=\"interface\" value=\"full\" \/>\n\t\t\t<div style=\"text-align:left;\">\n\t\t\t\n\t\t\t\t<input style=\"float:left;\" type=\"image\" width=\"40\" height=\"40\" src=\"https:\/\/megatandil.com.ar\/ojoscuriosos\/wp-content\/plugins\/vozme\/img\/megaphone40x40w.gif\" alt=\"Escucha este post\" onclick=\"window.open('', '90b03755f3c4ada610a0f21da586012b', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes');\">\n\t\t\t\t<div style=\"margin-left:48px; text-align:left;\"><a style=\"font-size:12px;\" href=\"javascript:void(0);\" onclick=\"window.open('', '90b03755f3c4ada610a0f21da586012b', 'width=600,height=370,scrollbars=yes,location=yes,menubar=yes,resizable=yes,status=yes,toolbar=yes'); document.getElementById('vozme_form_90b03755f3c4ada610a0f21da586012b').submit();\">Escucha<br\/>este post<\/a><\/div>\n\t\t\t<\/div><\/form>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el verano europeo de 1865, un manicomio ve llegar a un hombre enfermo y desolado. 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