
El 12 de agosto de 1997, once personas murieron mientras disfrutaban de un paseo turístico. El hecho se produjo cuando una lluvia torrencial inesperada provocó una inundación instantánea en un lugar de maravillosa visión, en el municipio de Page, condado de Coconino al norte de Arizona.
Se trata del Cañón del Antílope, en el sudeste norteamericano, ubicado en una reserva de indios navajos. Es una formación geológica que se ha ido desgastando por el paso de las correntadas de agua a través de un proceso llamado epigénesis, o sea el cambio de naturaleza química de un mineral sin que se modifiquen su estructura y su forma anterior. Este proceso lleva miles de años y el fenómeno va realizando con el paso del tiempo curiosas formas que impactan a la vista.
Las paredes del Cañón del Antilope alcanzan una altura de 40 metros en varios de sus puntos y su nombre en idioma navajo es Tse Bighanilini que significa “el lugar donde el agua fluye a a través de las rocas”.
En la región habitaron anteriormente gran cantidad de antílopes salvajes, lo que le ha dado su nombre familiar. El grupo geológico está compuesto por dos formaciones independientes, el del Antilope Superior y el del Antilope Inferior.
La longitud total es de unos 400 metros y sus paredes esculpidas en la arenisca, provocan distintas figuras según como las alumbre el sol, ya que los estratos reflejan la luz de manera diferente de acuerdo a como se los mire. La luz solar entra por distintos ángulos según la época del año y debido a eso las tonalidades cambian, incluso en pocas horas durante el dia.
