Cascada Cola de Caballo

Cascada-Cola-de-Caballo-600x354A unos 300 kilómetros al este de la ciudad de San Francisco, en California, EEUU, se encuentra el parque Nacional de Yosemite.

Con una superficie de más de 3000 kilómetros cuadrados, se extiende a través de las cadenas orientales de Sierra Nevada y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984.

Yosemite posee una gran diversidad de plantas y animales y una elevación de 600 a 4000 metros con un área boscosa de robles, vegetación de baja montaña, vegetación de alta montaña, vegetación subalpina y vegetación alpina. De las 7.000 especies de plantas de California, cerca del 50% se encuentran en Sierra Nevada, y más del 20% dentro del Parque Yosemite.

Justamente en medio de esta belleza natural, se presenta una vez al año, y siempre en febrero, un fenómeno visual que causa impacto.  Allí, una formación rocosa conocida con el nombre de El Capitán, casi como un capricho y para asombro del visitante, deja caer desde lo alto una «cascada de lava» que se precipita salpicando fuego.  Sin embargo lo que parece ser lava no es más que agua y esta cascada de fuego es solo un fenómeno óptico causado por los rayos del sol en determinado momento del atardecer. No hay lava ni tampoco fuego.Horsetail Firefall La cascada de fuego Cola de Caballo de Yosemite EE.UU (1) Glowing Horsetail Fall in Yosemite National Park Cascada de lava 04

El fenómeno dura unos pocos minutos y se produce cuando el sol va cayendo sobre el horizonte y proyecta su luz naranja sobre la caída de agua temporal en la ladera este del promontorio que en su parte más alta alcanza los 910 metros. Los reflejos crecen hasta el momento cúlmine en que el acantilado parece chorrear luminosas llamaradas, como saliendo de la boca de un volcán que no existe, fluyendo hacia el abismo.

La cascada de lava acuática se conoce como Horsetail Fall o Cascada Cola de Caballo y sólo se puede apreciar durante algunos días del mes de febrero, ya que el ángulo solar varía el resto del año y hace imposible la aparición de esta rareza. Desciende por dos caídas laterales de aproximadamente 420 metros para luego unirse y seguir bajando hasta completar poco más de 600 metros.

Fotografiar el espectáculo requiere de un poco de paciencia, ya que no siempre el buen tiempo y la luminosidad del entorno lo facilita, sin embargo bien vale la pena la espera.

Al fin y al cabo no se trata ni más ni menos que de un regalo de la Naturaleza.

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